Esta es la primer tela en la que pinté Florencia con mi estilo de colores brillantes y patrones. La silueta del Duomo en zebra y las colinas toscanas de fondo, en un atardecer panorámico desde San Miniato al Monte. La Siquisapa (u hormiga culona) es una delicia amazónica, región de la que es el modelo de esta obra, un hermano latinoamericano que vivía aquí. En el reloj y pulceras de su brazo hay otros indicios sobre el cruce cultural de esta pintura: los motivos en piedra de el complejo arquelógico el Gran Pajatén (Perú) y otro modo de llamar a la Siquisapa: Mamaco. – Sofía Toribio