Esta serie retrata instantes cotidianos de paz y calma, y los inmortaliza. La mayoría de los
modelos de esta serie son mis seres queridos. La forma respeta la realidad mientras que el
color es completamente arbitrario. En esta serie se consolidan dos características claves de mi
obra: la primera, el rostro queda fuera de escena, para que cualquiera que se sienta
identificado pueda agregar el propio. Y la segunda, los colores de la piel son irreales, para que
independientemente de nuestro color de piel, podamos sentir que somos aquel personaje.